Generaciones de españoles la tienen en su memoria afectiva. Pico de búsquedas cada junio–agosto, sin excepción.
Lleva el producto en su nombre. La conexión es directa, honesta, sin forzar. Es pertenencia, no apropiación.
Ningún competidor lo ha reclamado. Quien llegue primero lo posee. Cada verano que pase es una oportunidad perdida.
Se apropió de la combinación icónica de Paquita Salas. La activó en 65 bares de Madrid, Barcelona, Valencia, Málaga y Sevilla. Relevancia cultural instantánea.
El ingrediente principal lleva el nombre del producto. El parentesco es inmediato y emocional. Y el target — la generación que creció con ella — es exactamente el consumidor de Chivas.
¿Os encaja en brief?
Si no, tengo un montón de ideas más.
Marta